Cabeza sin ley, sin juez, sin paz.
jueves, 26 de junio de 2014
¿El tiempo pone a cada uno en su lugar?
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Y no saber a dónde vamos, ni de dónde venimos.
Otra mañana más. Fría como la anterior. Ya no sabes qué pensar, qué decirte a ti mismo con intención de callar tu propia voz.
¿Dónde quedó mi punto de partida?
Sigo trazando el boceto de mi persona, con el fin de algún día acabar el dibujo de lo que soy o seré. Pues mis recelosos ojos eluden el pasado, no ven el presente y ansían conocer el futuro. Inexistente.
Iluso Carl Sagan si al decir que estamos hechos de polvo de estrellas incluía mi persona.
Desde mi innato yo intento comunicarme con mi origen, pero no obtengo respuesta alguna. Desde mi drama intento narrar el grandioso caos siempre presente en mí.
¿Cómo podemos saber nuestro límite si todavía desconocemos nuestro inicio?
Sigo recorriendo el camino que me lleve a mí misma; dando vueltas en una enorme y sinuosa espiral que me desvele algo más.
Una luz. Un pequeño destello que ilumine, que me deje entrever lo que anhelo y me salve del abismo de no encontrar sentencia.
En lo más profundo de mi ser, lo irracional triunfa, lo racional fracasa, dicha y desdicha se equilibran inesperadamente; así es y así ha sido. Tal vez no sea tan diferente al resto del mundo. Tal vez...
¿Dónde está mi punto de referencia? Si tengo una cosa clara es esta: no en el cielo. Contemplándolo una vez más sigue sin estar ahí, pero al menos me aporta la paz que tantas veces necesito.
Que nadie me comprenda, pues en el fondo pocos son los que podrán.
Algún día dejaré de pensar en la complicidad de las cosas; hasta entonces, seguirá gustandome la sensación que me produce ver unos cuantos lápices de colores dispersados por el escritorio de mi habitación.
viernes, 28 de junio de 2013
Spera.
Lo atrevido de un pincel.
Dibujando con un solo trazo el infinito del universo donde me encuentro.
Con la mirada siempre altiva.
Escalar pretendiendo las Estrellas.
Pienso en sus ojos, tan claros y puros como el mar.
Si los riesgos del mar considerase, nadie embarcaría. Si antes de él supiera, ni el más bravo ser se enfrentaría al peligro que guardan las entrometidas olas de este dichoso mar. Moldeando cada movimiento como un pestañeo que permite apartar la vista de aquello que no queremos ver.
Vuelvo a pensar en sus ojos, pero ya nada recuerdo.
Sospecho crueldad disimulada, el alivio que la esperanza da. Esos ojos claros ya se cerraron, ese mar jamás podrá volver a ser navegado.
¿Quién te ha quitado el nombre de homicida? Pues cuando pude tenerte fui precavida y ahora que jamás te tendré soy una muerta en vida.
Esperanza, déjame volver a dormir en tu incómodo y cálido regazo. Déjame volver a sentir el dolor de tenerte y perderte una vez más.
Mantenme con aliento el tiempo suficiente como para rozar el destello de esa estrella llamada felicidad.
jueves, 27 de junio de 2013
Mamá
Al principio no sabía dónde estaba, me sentía un poco perdida, pero lo que sí sabía es que estaba en el mejor de los lugares. Fueron nueve meses, nueve meses dentro de ti.
Me ofreciste el más hermoso de todos los regalos: ser tu hija.
Llegó el momento de salir. ¿Qué está pasando? ¿Dónde me llevan? ¿Dónde quedó la paz que sentía al estar a centímetros de tu corazón?
Me sentí perdida, pero llegaste tú. En ese frío día de diciembre me diste todo tu calor. Me enseñaste a respirar, o al menos me diste el primer motivo para hacerlo. Tus cálidas manos tocaron por primera vez mi frágil cuerpo y entonces comprendí que estaba realmente en el mejor de los lugares, entre tus brazos.
Cuando estaba en tu interior imaginaba cómo serías. Sabía que serías una de las mujeres más hermosas de todo el planeta, pero cuando te vi por primera vez, comprendí que me había equivocado. Mi primera equivocación. Eras la más hermosa.
Una infancia a tu lado, ¿qué más podría pedir cualquier niño? Ni todos los dulces del mundo eran tan dulce como uno de tus besos.
Has estado siempre a mi lado. Siempre.
Has sido mi consejera cuando lo he necesitado y mi guía cuando he estado perdida. Dieciséis años después quiero que sepas que te quiero más que a mi vida y que ahora me toca a mí estar a tu lado.
Darte las gracias sería ridículo comparado con toda una vida dándome lo mejor y queriéndome como tú sólo sabes.
Abrazame. Deja que me eleve
A tu cielo de caricias.
Allí dónde a nada se teme
Y la vida es más bonita
Contemplando tu sonrisa.
Hazme hueco entre tus dedos
y haz eterno el efímero momento
en el que dejo todos mis miedos,
para entregarte mis adentros.
Me dijiste "Quiéreme,
Pues como yo te querré ninguna".
Y me permitiste entrar en tu vida
Como en mi habitación la luz de luna.
Me lo has dado todo,
Pero jamás te podré pagar.
Sigo buscando y no encuentro el modo,
De decirte con palabras
lo mucho que te quiero, mamá.
Bienvenidos a mi Yo interior.
mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hicimos
cuando desencadenamos la tierra de su sol? ¿Hacia dónde caminará ahora?
¿Hacia dónde iremos nosotros? ¿Lejos de todos los soles? ¿No nos caemos
continuamente? ¿Hacia delante, hacia atrás, hacia los lados, hacia todas partes?
¿Acaso hay todavía un arriba y un abajo? ¿No erramos como a través de una
nada infinita? ¿No nos roza el soplo del espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No
viene de continuo la noche y cada vez más noche? ¿No tenemos que encender
faroles a mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que
entierran a Dios? ¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina?
¡También los dioses se pudren! ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!
¿Cómo podremos consolarnos, asesinos entre los asesinos? Lo más sagrado y
poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros
cuchillos. ¿Quién nos lavará esa sangre? ¿Con qué agua podremos purificarnos?
¿Qué ritos expiatorios, qué juegos sagrados tendremos que inventar? ¿No es la
grandeza de este acto demasiado grande para nosotros? ¿No tendremos que volvernos nosotros mismos dioses para parecer dignos de ella?
"El loco", Friedrich Nietzche.
Esto no es más que que un cambio. El cambio del lápiz y el papel por el teclado y la pantalla. El cambio de lo privado a lo no tan privado. Ese pequeño cambio que tenía ganas de hacer.
¿Por qué "El loco" de Nietzche? Porque él, al igual que yo y muchas personas, también se hizo preguntas que nunca pudo contestar. Preguntas cuyas respuestas proporcionarían un nivel de sabiduría que no podríamos imaginar y respuestas que nos cubrirían con el fino velo de la nada infinita.
Pero no estoy aquí para sufrir la angustia o sentir el placer, ese placer que antes fue dolor y ahora tanto gusta, de no poder responder las preguntas que yo misma me hago. Estoy aquí para dejar constancia de que no todo en este mundo es tan banal y frío como parece. Estoy aquí buscando el encanto que echó a volar de las personas y aún no se ha posado en la rama de lo visible; esa rama que parece estar tapada por un grueso manto de niebla que nos ciega y nos deja indiferente de todo lo que nos rodea. Con estas palabras siento que me contradigo, pues odio a las personas y a todo lo que creen ser, pero somos parte de la Naturaleza y ésta siempre tiene algo nuevo que mostrarnos. Estoy aquí para dejar reflejada mi parte más humana, mis rarezas y mis semejanzas.
Bienvenidos a mi Yo interior.