Yo pienso que el tiempo no es más que tiempo, tiempo para pensar.
Tiempo para pensar a pesar de todo. De pasar de todo a pensar en todo a pesar de qué.
Dijeron libertad, pero era solo otro cuento.
Pensar en que el cuco, ajeno a qué te depara, aparecerá en el momento menos oportuno.
Cronos, a pesar de su hambre devorador de la vida y su insaciable sed de evolución, nos dejó tiempo de reflexión. Un estrepitoso combate que realizas contigo misma en el que acabas en ruinas como en Roma que se celebra en ese dichoso tic tac. Te das lecciones a ti misma pero faltaste a clase cuando dieron el "cómo cojones sigo adelante", probablemente estarías buscando tu puerta al jardín de la calma...
Ganas, pierdes, aprendes.
El tiempo no pone a nadie en su lugar, el tiempo te da tiempo para aprender de todo. Tú decides si valorarlo como es debido o hacer el amago de ello. Y ya sería sobrepasar el límite, cuando lo que gusta es llamarlo hogar.
Pesadas palabras que habitan en tu interior día y noche pero temerosas ante algo que todavía no has descubierto, no quieren salir de ti.
Es algo que deseas, quieres hacerlo y te encanta. Pero no puedes. Nunca puedes. ¿Por qué?
Una persona no puede evitar a veces ser dura con ella misma, pero ¿qué libertad queremos si somos nosotros los que tiramos las llaves del candado de las cadenas que nos gusta llevar al mar? Será por los encantos del mar, la llave al fondo y tú solo dejándote llevar. Sintiendo la brisa en tu pelo, el sol en tu piel y ese olor a sal que irónicamente lo endulza todo.
No te pongas un precio, ponte un valor. Ponte un valor y quítate la venda. Mira al mundo, mira al cielo. Mira el cielo a todas horas, mira sus colores. Mira los pájaros y las nubes. Mira las nubes. Mira todas las formas, dale rienda suelta a tu imaginación. Déjate llevar. Mira las estrellas. Mira el día y la noche. Mira y escucha. Escucha los pájaros. Escucha tu canción favorita. Escucha a la vida que intenta decirte algo.
Cada vez me siento más reflejada en el Universo y eso me encanta. Puedes ser como el día y la noche, puedes ser misteriosa y complicada sin perder la sencillez y la paz que esto ofrece.
Una noche estrellada, el mar, la arena, el calor de una hoguera y el que aporta la buena compañía. Apreciar las cosas y disfrutar de ellas no es tan difícil.
Sanadoras palabras que con cada letra abre un punto tras otro de la cicatriz de mi persona. Sanadoras palabras que acompañan al jazz que suena de fondo.
Sinceramente agradecida.
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