Al principio no sabía dónde estaba, me sentía un poco perdida, pero lo que sí sabía es que estaba en el mejor de los lugares. Fueron nueve meses, nueve meses dentro de ti.
Me ofreciste el más hermoso de todos los regalos: ser tu hija.
Llegó el momento de salir. ¿Qué está pasando? ¿Dónde me llevan? ¿Dónde quedó la paz que sentía al estar a centímetros de tu corazón?
Me sentí perdida, pero llegaste tú. En ese frío día de diciembre me diste todo tu calor. Me enseñaste a respirar, o al menos me diste el primer motivo para hacerlo. Tus cálidas manos tocaron por primera vez mi frágil cuerpo y entonces comprendí que estaba realmente en el mejor de los lugares, entre tus brazos.
Cuando estaba en tu interior imaginaba cómo serías. Sabía que serías una de las mujeres más hermosas de todo el planeta, pero cuando te vi por primera vez, comprendí que me había equivocado. Mi primera equivocación. Eras la más hermosa.
Una infancia a tu lado, ¿qué más podría pedir cualquier niño? Ni todos los dulces del mundo eran tan dulce como uno de tus besos.
Has estado siempre a mi lado. Siempre.
Has sido mi consejera cuando lo he necesitado y mi guía cuando he estado perdida. Dieciséis años después quiero que sepas que te quiero más que a mi vida y que ahora me toca a mí estar a tu lado.
Darte las gracias sería ridículo comparado con toda una vida dándome lo mejor y queriéndome como tú sólo sabes.
Abrazame. Deja que me eleve
A tu cielo de caricias.
Allí dónde a nada se teme
Y la vida es más bonita
Contemplando tu sonrisa.
Hazme hueco entre tus dedos
y haz eterno el efímero momento
en el que dejo todos mis miedos,
para entregarte mis adentros.
Me dijiste "Quiéreme,
Pues como yo te querré ninguna".
Y me permitiste entrar en tu vida
Como en mi habitación la luz de luna.
Me lo has dado todo,
Pero jamás te podré pagar.
Sigo buscando y no encuentro el modo,
De decirte con palabras
lo mucho que te quiero, mamá.
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